“Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil”
Goethe

Aplaudo, suscribo y secundo todas y cada una de las reflexiones que ha plasmado en las últimas semanas Miguel Botello en el espacio de Monitor Político. Coincido en su análisis al que tal vez, y digo tal vez, habría que añadir que en las elecciones recientes para gobernador en Nuevo León han existido otros actores que, bajo el pretexto de defender la democracia, han influido y de cierta manera modificado la percepción ciudadana durante las campañas.

¡Pero vamos, que tiene razón Miguel! Nuevo León necesita menos show y políticos más preparados, sensibles, humanos y que ¡por piedad!, tengan sentido común, aunque este sea el menos común de los sentidos.

Ocupamos menos títulos y doctorados y contar con personas que piensen con lógica. Requerimos menos promesas y más realidades; menos sueños guajiros y más planes aterrizados a nuestra realidad, menos caprichos y más soluciones a los problemas de las personas.

¡Basta ya de rostros bonitos retocados con Photoshop y frases pegadoras! ¡Basta ya de mercadotecnia barata y de costosísimas campañas de publicidad para verlos hasta en la sopa!

El punto es que la voz de Miguel es una en el desierto y aunque tiene toda la razón del mundo, no alcanza a escucharse; hoy me sumo, pero somos apenas dos, y seguro muchos de ustedes coinciden, pero apenas alcanzamos un puñado.

Ahora es necesario encontrar la manera de movilizar las conciencias, de convencer a María, Juan, Bertha y Pedro, que la tarjetita con dinero no resuelve la vida y además no es un regalo “de parte de…”, sino un truco de magia para hacerles creer que están de su lado, a pesar de que son conscientes de que no les arreglan nada.

Va siendo hora de pasar de las ideas a la acción. ¿Cómo organizar un movimiento que sea capaz de convencer a los nuevoleoneses de no dejarse llevar por las emociones y utilizar primero y ante todo el razonamiento para decidir por quién votar?

He ahí el dilema, pero por fortuna tenemos tiempo y voluntad de hacer que cambien las cosas y de devolverle a nuestra tierra un gobierno digno, fuerte, inteligente, capaz y de verdaderos resultados.

¿Le entramos?