1 Durante varios años, el asesino que gobierna a Estados Unidos estuvo chinga y jode con aquello de que Irán estaba a punto de construir armas nucleares. De la verborrea obsesiva pasó a los hechos rompiendo acuerdos, promoviendo rebeliones, atacando sin motivo, para culminar con una guerra ilegal no sólo desde la perspectiva internacional, también violando las leyes estadounidenses. Una de las primeras “victorias” fue el asesinato del líder político y religioso de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, que además era jefe de estado. Lo que no se destaca deliberadamente, ni en medios estadounidenses ni en medios internacionales, es que el ayatolá Alí Jameneí también estaba en contra de las armas nucleares. Por lo tanto, es obvio que la guerra mundial en ciernes que han desatado Trump, Netanyahu y el sionismo mundial, no fue contra una industria nuclear armamentista. Sobre todo si consideramos que Irán tenía acuerdos internacionales sobre el tema y permitía la supervisión del OIEA, Organismo Internacional de Energía Atómica, que vigila que la energía nuclear se use sólo para fines pacíficos.
2 En junio del 2025, Irán negociaba los alcances de su programa nuclear con Estados Unidos. El 13 de junio, sin aviso, Israel, apoyado por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, atacó a Irán asesinando a líderes militares y científicos, y destruyendo infraestructura militar y nuclear. El 21 de junio, Trump publicó: “Hemos completado con gran éxito nuestro ataque contra tres instalaciones nucleares en Irán, entre ellas Fordo, Natanz e Isfahán”. Bombarderos furtivos llegaron desde las Islas Marianas y descargaron una docena de bombas “rompe búnkeres” de más de 13 toneladas mientras al menos un submarino en la zona apoyaba con misiles Tomahawk. Operación “Martillo de Medianoche” se llamó. De noche y sin advertencia… como la traición. Aquella “guerra” que, como esta, tampoco fue guerra, terminó con un alto al fuego. En su informe al pueblo estadounidense, Trump aseguró la destrucción total de infraestructura nuclear iraní y remató con “¡Dios bendiga a Estados Unidos! ¡Dios bendiga a Israel!” Fue muy considerado de parte de Trump hacer esta distinción, porque el dios de Trump no es el mismo que el de Netanyahu, y evidentemente ambos dioses no son el nuestro, ni son dioses. El tema es también que, según Trump, la “amenaza nuclear” de Irán había sido aniquilada completamente. No había ya razón para otro ataque… Pero lo hubo, lo hay.
3 El asesinato perpetrado por EEUU/ Israel contra el ayatolá Alí Jameneí, bajo el criterio estadounidense de gobiernos verticales sostenidos en la cúspide por un líder fuerte, significó la caída del régimen iraní. ¡Nada más falso! La especie de teocracia iraní actual no se parece al gobierno monárquico pero democrático que Estados Unidos y Gran Bretaña derrocaron en 1953 para apoyar la dictadura brutal del shá (emperador) Mohammad Reza Pahleví. En la actual república islámica puede haber un presidente, pero hay también un líder supremo religioso por encima de los poderes estatales. Ese líder es elegido por una asamblea de clérigos islámicos y debe asegurarse que el gobierno iraní funcione bajo los principios de la Ley Islámica. Él nombra los mandos militares y asesora el diseño del ejército. Si bien el liderazgo religioso supremo es importante, en su ausencia los mandos militares siempre podrían recurrir a la asamblea de clérigos, y los soldados a su fe. Es evidente que el asesinato de Alí Jameneí no derrocó al régimen, y considerando que fue ese liderazgo quien diseñó la estructura militar apegada a la Ley Islámica, la función del presidente iraní, sobre todo en cuestiones bélicas, parece más bien protocolaria y administrativa. En este caso, Irán es un mosaico de regiones militares con una línea rígida bajo los principios de la Ley Islámica, pero con flexibilidad para tomar decisiones autónomas en el tema de la defensa… por ahora. Para derrocar al régimen iraní, habría que derogar la Ley Islámica. Por estas razones, el tema de la seguridad nacional depende menos del presidente y el parlamento, y más de la estructura militar, su autonomía y flexibilidad.
4 Vi algunos titulares interesantes sobre el alto al fuego en “la rayita” del enésimo plazo que puso Trump. Algunos titulares dijeron que Irán cedió a la presión estadounidense. Otros incluso dicen que Irán aceptó las exigencias de Trump. Pocos aclararon que Estados Unidos no negoció con Irán sino a trasmano con Pakistán. Tampoco aclaran que el alto al fuego no es el fin de la guerra sino un plazo para discutir, pero no las exigencias de Trump sino las de Irán. Trump, y su incompetente secretario de “guerra”, Pete Hegseth, están manejando una tregua endeble como si fuera una victoria definitiva. Irán discutirá sus exigencias, no Estados Unidos, pero las condiciones las impuso Irán. No recuerdo un caso en el que un ejército derrotado ponga condiciones al vencedor. Trump dice que eliminará todo rastro de energía nuclear de Irán. Eso sólo puede hacerlo destruyendo a Irán, porque eso no es negociable para los iraníes en este “alto al fuego”. Eso sí, el breve desplome en los precios del petróleo por la más breve apertura del estrecho de Ormuz, debe haber arruinado a muchos especuladores y enriquecido a otros. Trump, como lo ha hecho sistemáticamente, ha estado jugando con los mercados para enriquecer a su familia y a sus amigos multimillonarios a costas de la Economía mundial. Aunque en esa estrategia voraz el mundo entero pierde, es la economía de Estados Unidos quien está desmoronándose más rápidamente.
5 Como era de esperarse, la guerra en Medio Oriente no ha terminado, y el “alto al fuego” que acepta Estados Unidos es falso, porque el acuerdo parece no incluir a su aliado y genocida consentido Bibi Netanyahu. El infame sionista sigue atacando (Líbano). Que Dios me perdone por mal pensado, pero parece un acuerdo donde mientras Trump finge negociar con Irán, su compadre Netanyahu mantiene viva la guerra. El demente gringo ahora regresa con amenazas arancelarias a quien venda armas a Irán. Pareciera que quiere seguir diezmando a Irán y a sus aliados mientras el propio Estados Unidos distrae al mundo para rearmarse y blindar sus bases en Medio Oriente: un alto al fuego dejando la brasa mientras juntan más leña. A la fecha, Estados Unidos se ha ganado el repudio mundial por culpa de Trump y sus sicarios. En unos meses ha cambiado la fama de un país por infamia. Parece que todos esperan que sean los iraníes quienes detengan a Trump, o los chinos, o los rusos, o los europeos. Se nos olvida que quienes son los responsables, los autorizados legal y legítimamente para inmovilizar a esta chiva loca presidencial, son los ciudadanos de Estados Unidos. Presumen de ser la democracia ejemplar. Es ridículo que vean imponentes cómo un demente en el poder destruye su país y empuja al mundo a la ruina y a la guerra, en ese orden. ¿O qué? ¿Van a dejar pasar como una broma la amenaza de acabar en una noche con una civilización milenaria y de más de 90 millones de personas? Por cierto, cuando Corina Machado regrese a Venezuela, si es que lo hace, ¿cómo explicará la cesión de su Premio Nobel de la Paz a este asesino?