Si existe algo igual de molesto a la deshonestidad y la mentira, es la arrogancia y la soberbia, pero cuando se juntan los cuatro defectos capitales provoca vómitos, mareos y lo que le sigue.
Desde que vi a Samuel García en su campaña a gobernador luego de haberlo visto legislar como diputado local debo confesar que me equivoqué, porque acompañado siempre de Mariana me parecía una pareja juvenil, bonita, medio pelo, si no adinerados exsudaban dinamismo, gracia, e imaginé que esa podría ser el prototipo de la imagen de un gobernante moderno con preparación académica en colegio privado y como suelen afirmar en el argot popular, hablaban inglés.
Con múltiples virtudes, difícil era que llegando a ser gobernador y rompiendo con el patrón de Jaime Rodríguez que se distinguía por ser burdo, soez, simpático, interpretando a un personaje de tira cómica del viejo oeste, Samuel se sentaba en la silla contra todos los pronósticos después de estar siempre abajo en las encuestas sorprendiendo a todos los que luego confirmarían su duda, a lo bisoño y falto de experiencia se sumaría la arrogancia, lo embustero y sobre todo, la deshonestidad.
El primer capítulo de su fantochería fue la novela de TESLA tomando de la fantástica aventura a Elon Musk dueño de la fortuna más grande del universo y colgarse de su fama porque presumía que acudiría a la pila bautismal para convertirse en compadre. Ni el proyecto de la planta automotriz tuvo indicios verdaderos ni el compadrazgo fue compromiso serio. No obstante, de la desilusión Samuelito continuaba entercado en el engaño, tal vez por la vergüenza de haber sido rechazado.
Si el pueblo de Nuevo León experimentaba un malestar por las continuas medias verdades y engaños, pronto se dio cuenta que no había un mentiroso en el palacio de cantera, sino dos, porque cada día era más frecuente la aparición de Mariana en el escenario público, hasta se atrevió Sami al poner a su disposición toda la maquinaria oficial para hacerla -sin merecimiento- candidata a la alcaldía regia en una de los más lamentables episodios, nunca visto, ya que tendríamos a los esposos manejando la gubernatura y la presidencia municipal del Estado.
Hoy el gobernador, brincándose trancas, cercas y falsetes, ha llegado al atrevimiento peligroso de retar a la señora presidente y a la lógica común, se empecina a promover a la princesa caramelo para sucederlo por dos motivos primero, seguir pegados a la retesa ubre del dinero fácil y segundo, qué mejor que su esposa para tapar las muchas cosas indebidas que ha cometido el barbaján como la todavía esperada explicación de la compra de las seis casas en San Pedro, el terreno en La mesa de la corona que le “pagó” en dación con el millonario terreno el “manitas” Javier Garza del Grupo Domos y el rancho de 700 hectáreas en Linares donde va a jugar a los vaqueros con el ratón Miguelito Mike Flores.
Hoy la soberbia, jactancia y altanería ha contagiado totalmente a Mariana, hasta llegar a atreverse posar emulando al reparto del “Titanic” mostrando un vagón del Metro, como si el horno estuviera para bollos, mostrando la etiqueta que los ha caracterizado, la burla, la presunción y la petulancia. ¡Hasta cuando terminará este vía crucis, señor!
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