Nada es casualidad, menos en política que es el arte de decir mentiras aduciendo que son verdades, aunque algunos abusen del complemento teatral como Samuel que ha hecho de las medias verdades un estilo de vida para gozar un nivel de riqueza que no le corresponde.

El pleito de lavanderas entre Karina Barrón, señora que se caracterizó buen tiempo en calzar zapatos de tacón exclusivos de más de mil quinientos dólares y otros cuantos miles en evidentes cirugías estéticas, y el hijo de mami Waldo Fernández, que gracias  a la billetera familiar, la sumisión y cambiar de Partido político como cambiar de calcetines HOY despacha en una oficina de San Lázaro como senador de la república creo por el PVEM pero con raíces de Morena -obvio- antes diputado por el PRD y mañana para donde sople la marea, lo importante es llegar, no la doctrina ni el catecismo, importante caballero es don dinero.

Hoy la señora Barrón duerme en la fría soledad de las mazmorras y el gañán, en su estelar de bataclán de colonia pobre descansa en la mullida cama de exclusiva colonia o en sus oficinas del obispado.    ¿Quién tiene la razón? Es lo de menos, él busca la notoriedad, el escándalo y la primera plana.      ¿Algún sustento?         Por supuesto; mi admirado gordo Obed Campos -QEPD- me dijo un día, “brother, Waldo quiere conocer a Chava Portillo y le dije que te invitaría” y estuvimos presentes en el teatro de la UDEM rentado para el informe de diputado federal en un show donde conocí al extrovertido político, con lleno hasta las banderas, dirían los taurinos, se aventó un monologo de 90 minutos haciendo lo que los políticos creen que saben hacer, hablar, hablar y hablar.

Para cerrar con broche de oro su ridícula pantomima, apareció un chavito de escasos seis años con dotes de buen actor y estirándole el pantalón le hacía ridículos cuestionamientos “¿y vas a ayudar a los niños?” claro, claro y así por el estilo.

Terminado el mamotreto pasamos al lobby donde destacaron: un excelente conjunto de cuerdas, edecanes caras y viandas donde galopó el champagne y el caviar Belluga tradicional.     Si su deseo era apantallar, lo logró, al menos a mí.      Fuera del edificio estacionadas once camionetas nuevas con publicidad de mamografías gratis, examen de la vista y cosas de esas acostumbradas.

Waldo sabe para qué es el billete y lo utiliza, como Samuel sobre todo cuando no es de su propio peculio, y tienen el chip equivocado a la antigüita, que hablen de mi aunque sea mal, pero, el hijo de mami tuvo una mala ocurrencia, pelearse con una dama y otra más, meterla al bote, haiga sido como haiga sido y el pueblo bueno y sabio se lo va a cobrar, por lo pronto, ya la hizo famosa, porque los noticieristas nacionales que no sabían de su existencia, hablaron de ella y la verdad, es una chava que no trae nada en el morral más que es trabajadora y…nada más, pero en las preferencias supera al hijo de mami por su proclividad a la misoginia, ya ve que siempre trató a Judith Díaz compañera de fórmula  como su secretaria, presumiendo que él tiene las llaves del olimpo por la supuesta cercanía con Rosa Icela Rodríguez y dice pasearse por palacio nacional como el clásico macho mexicano.

La temporada de caza empieza y los rifles están cargados, ya ve usted a Adriancito y Colosín, las columnas del Metro en el suelo, MATRIMAR y los sobornos, diputados vs mentiroso, la contaminación y tantas cosas más…                   ricocama@yahoo.com.mx