Los últimos acontecimientos nos deberían hacer reflexionar y apenar por la triste auto denigración que padecemos abandonando el atavismo y sumisión desde que fuimos conquistados por los gachupines, luego por la iglesia y después por políticos ya sean militares o civiles, es la misma cruz, diferente madera. Termina el guiso, sin olvidar a los carteles porque forman parte importante de nuestra existencia, como el CJNG donde afortunadamente ayer cortaron la cabeza del “Mencho” que, entre actos violentos, secuestros y cobros de piso, sigue siendo una poderosa institución.
La forma de gobernar de la 4T no hizo más que meter sal a la herida porque los tricolores y azules nos tuvieron por decenios secuestrados y jodidos pero felices, con el síndrome de Estocolmo besando la mano que nos mantuvo encadenados. Con el marqués de Macuspana aparte de hundirnos más en las mazmorras, nos privó de la única nostalgia de ser menos infelices, pero al menos teníamos en la protesta y la ilusión de que alguien nos amparara e hiciera justicia, convirtiendo el poder judicial en un teatro guiñol que nos avergüenza ante el mundo viendo al egocéntrico papanatas cuando le bolean los zapatos.
¿Cuándo se metió a la casa y a nuestros corazones el acostumbrarnos que las cosas malas, eran buenas? La ejecución de Nemesio Oseguera ayer nos deja la evidencia que somos poca cosa. Primero, no es posible que una organización de esa dimensión NADIE sabía donde vivía, donde despachaba, cuando comía, qué y dónde saboreaba sus viandas y contaba su dinero, que no es poco. Como la misma duda nos asalta cuando misteriosamente el “chapito” sube a un avión al “Mayo” Zambada y con engaños lo entrega al gobierno americano.
Ayer fulminan al Mencho y tenemos que creer porque así lo informa el gobierno, que, yo no lo dudo. ¿Por qué no mostrar el cuerpo? No es cuestión de morbo ni de lo que ordena CNDH, pero todavía tenemos en mente la inverosímil novela de El Señor de los Cielos que aparece en Guadalajara cuando le llevan a Gloria Trevi como “regalo” y se encuentra vivito con cirugía en el rostro.
Pero hemos perdido el asombro y recordamos el refrán popular, el que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame, pero después del “enfrentamiento” de dos vivales en su guerra de estiércol, Adrián de la Garza y Luisín Donaldín, después de ver el duelo, nadie, ha podido decir quién es la funda y quien es el machete, o será que los dos son bandidos, mientras gaznates aventureros en primera fila viendo el bodrio novelero se frotan las manos ilusionando que crecen sus masturbaciones mentales porque están dos fuera de la contienda e impensables, como Waldo Fernández escucha cantos de sirena.
La única respuesta de por qué se nos metió hasta la cocina, es que con dinero baila el perro, ¿o todavía lo duda? Después de escuchar al almirante de Marina aceptando su complicidad donde él como “dueño” de los puertos sería la cabeza de la serpiente del huachicol y la señora de Palacio Nacional respondió…vamos a investigar, no nos adelantemos, no vamos a negar que vamos avanzando.
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