Si hablamos de la empresa Agua y Drenaje de Monterrey tendríamos que referir a tres épocas de la importancia que significa la sobrevivencia de Nuevo León.

Recuerdo la etapa de Federico Villarreal hace cuarenta años con la llegada de Jorge A. Treviño, el mejor gobernador que ha tenido el estado en 1985 cristalizando grandes proyectos convirtiéndolos en obras magnificentes que luego de cuatro décadas disfrutamos y agradecemos, no las promesas mentirosas de improvisados chamacos que todavía enseñan los calostros en los labios y sienten que son gobernadores aspiracionistas a la silla grande, sobre todo cuando existen medios impresos supuestamente serios que adulan y alimentan el voraz ego de los bisoños soñadores.

Luego vino el AyD de Jesús Hinojosa Tijerina panista recalcitrante que con su grito de guerra: “ahí viene Chuy, el uy uy uy” ganó la alcaldía de San Nicolás, prolongando y haciendo costumbre que Acción Nacional pintara de azul el municipio con el que hoy sueña Carlos de la Fuente el diputado coordinador del panismo en el H. Congreso.

Chuy dueño de una ferretería, tornero de oficio egresado de la escuela Álvaro Obregón le apodaban el “mosco”, por lo necio y molesto, dicen, luego de ser alcalde Fernando Canales le invita a ser director de la empresa que siempre estuvo inmersa en desvíos, corrupción y falta de recursos, salvo el escándalo por parte del uy uy uy, de cambiar los medidores tradicionales de bronce por unos de plástico desapareciendo los primeros, que fueron a parar a una fundición de su propiedad  mientras él y sus hijos ocupaban las primeras filas de un Súper Bowl con boletos pagados por un proveedor agradecido.

De cualquier forma, recuerdo que Hinojosa dejó en caja números negros cercanos a los seiscientos millones de pesos en aquel famoso “guardadito” evidenciando que, en lugar de estar solicitando deuda como el caso actual, había dinero para proyectos magnos por una buena administración.

Luego viene el AyD de Juan Ignacio Barragán, amigo pirrurris de Samuel que sabía de agua solo abrir y cerrar la llave y de drenaje, estirar la cadena, pero siendo una ventanilla donde se registra la principal entrada de recursos en efectivo los doce meses del año y donde la banda de hampones como la de los “Corleone” que el mentiroso gobernadorcillo juró que desaparecería, la transformó en la banda de los García comandada por la familia de ya saben quién.

Juan Ignacio siempre imaginó, como suele suceder a los hijos de empresarios pudientes, que meterse de políticos es de cortar listones y el aplauso desmedido como le pasó a Javier Navarro Velasco como secretario general de gobierno y ahora al ratón Miguelito -Flores- ya no quieren queso, sino salir de la ratonera y salvo mentiroso que ha encontrado la fortuna que siempre soñó, pero Juan Ignacio expresó lo mismo que los demás que han abandonado el barco, no juro, miénteme la madre si vuelvo.

Agua y Drenaje de Monterrey es barril sin fondo como es PEMEX y la preocupación de todos los que tienen algo que ver, es cómo desvanecen las ineficiencias y críticas por los tesoros que desaparecen a diario, al cabo el de atrás paga, todavía los ciudadanos piensan que el agua que bebemos sale de las presas conocidas, pero nadie habla de los “popotes” que están metidos en el subsuelo por parte de Cervecería y Coca Cola de la familia Barragán.  ¿a verdad?

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