Cierto es que no existe asesinato perfecto.     La histórica y acostumbrada manera de hurtar hidrocarburo, desde crudo hasta refinado en todas sus concepciones como la turbosina utilizada por los vanidosos Jets ejecutivos, se ha puesto al descubierto por un accidente que todavía no han podido aclarar ni PEMEX ni colita en sus bodrios mañaneros.

Mintieron primero, argumentando que fue un barco fantasma, después lo bautizaron al pisa y corre como “árbol grande” barcaza que se encarga de reparar tuberías rotas como vil fontanero de retrete, evidenciando a la secretaría de marina que a estas alturas ya no tiene nada que presumir, desde que el almirante Ojeda y sus sobrinos no han podido aclarar el cochinero que siempre ha existido en la otrora honesta dependencia modelo en el mundo de la milicia.   Digo, porque si son los encargados de vigilar los mares, lagos y todo lo que tenga que ver con los océanos, no darse cuenta de un barquito ratero haciendo fila para cargar huachicol, ya están fritos.

Después, que fueron causas naturales.         Asegurando que los movimientos teutónicos son los responsables del ecocidio que hasta el día de ayer es incalculable el daño a los arrecifes, manglares, lagunas, esteros y fauna que según expertos tardará en reponerse de ocho a once años, pero jamás se ha pronunciado el nombre de PEMEX, en pocas palabras, cuando la partera es mala, le echan la culpa al chamaco.

Pero al final de cuentas las plataformas, refinerías y operaciones de la empresa más endeudada del planeta, nunca tendrán responsabilidad de cataclismo alguno y el recargar los buques tanques que siguen surtiendo gasolina a Cuba de manera, más que discreta, secreta, en la clandestinidad, con la luz apagada, iluminados solo con veladoras siguen siendo según “pitarras” del sindicato petrolero, uno de los sospechosos de este gran problema.

Si tuviéramos que señalar con el dedo flamígero de la acusación después de Claudia, debería ser Rocío Nahle des-gobernadora de Veracruz que fue la primera tonta que abrió la guerra de las declaraciones burdas diciendo: que eran unas “gotas” de hidrocarburo sin medir ni las dimensiones de su lengua viperina ni los millones de toneladas del hidrocarburo que manchan los mares mexicanos, el prestigio de los gobiernos estatales y por supuesto federal.

Una gobernadora calificada como de lo peor que hay en el sistema de gobierno, ayuntada con Américo Villarreal, Samuel García, Layda Sansores, Alfonso Durazo y  obvio Rubén Rocha del territorio del Chapo Guzmán perdón, de Sinaloa,  debería decir lo que todo mundo sabe y entiende, que el derrame de hidrocarburo está causando una tragedia de dimensiones inimaginables, porque más allá del ecocidio de muertes en peces, tortugas, -en tiempo de anidación- delfines, manatís, aves, corales, son solo un eslabón más del trágico fenómeno que con la etiqueta de la 4ª deformación, insisten en ocultar, maquillar y desvanecer.

Los pobres pescadores y sus familias ya no saben si perseguirlos…o regresarse a avisar.

Leyendo algo de Bendetti, no puedo más que aconsejar un verso de su brillante materia gris a Samuel y a colita de caballo, si todo lo que ofreciste no alcanzó, ofréceles tu ausencia”

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