El debate permanente es el único antídoto contra la manipulación de la opinión
Albert Jacquard

Un debate es una discusión estructurada y respetuosa sobre un tema controvertido, donde dos o más partes exponen argumentos a favor o en contra, buscando persuadir a una audiencia mediante el uso de la lógica, la evidencia y la retórica, bajo reglas y un moderador para asegurar el orden y la civilidad. El objetivo principal es contrastar puntos de vista para que los asistentes puedan formarse una opinión propia, más que “ganar”.

Los 4 elementos clave de un debate son el tema (tesis), la argumentación (a favor y en contra), la refutación (desmontar al oponente) y las reglas (que incluyen moderación, estructura y respeto), pilares fundamentales para una discusión ordenada sobre un asunto polémico.

Viene a mi mente el primer debate televisado en los Estados Unidos en 1960, el Partido Republicano nominó al entonces vicepresidente Richard Nixon como su candidato presidencial, contra John F. Kennedy, senador de Massachusetts, nominado por el Partido Demócrata como su candidato presidencial. La mayoría de las encuestas posteriores a las convenciones del partido mostraban que Nixon tenía una ventaja de seis puntos sobre la fórmula Kennedy.

Nixon se negó a usar maquillaje para el primer debate, y posteriormente su barba incipiente se destacó en las pantallas de televisión en blanco y negro. Durante el debate, Nixon comenzó a sudar bajo las luces del estudio. Su traje gris claro se difuminaba con el fondo del escenario y parecía combinar con su tono de piel.  Ante esto, su madre lo llamó de inmediato y le preguntó si estaba enfermo. El alcalde de Chicago, Richard J. Daley, declaró en una entrevista: “Dios mío, lo embalsamaron antes de morir”.

El resultado de dicha elección ya lo sabemos, JFK fue electo presidente.

Veo la foto de Adrián, con rostro serio por no decir molesto, con barba, camisa celeste y sin corbata.

A Colosio se le ve sonriente, bien rasurado, con corbata, y siempre con una forma mucho más amable que la bravura de Adrián, en pocas palabras con imagen de vitalidad.

Los dos ganaron, ya que habrá impunidad hacia los políticos, independientemente de quien tenga o no la razón.

El desenlace del debate que se llevó a cabo el viernes deja como perdedores a los ciudadanos que otorgaron el voto para que ambos fueran alcaldes, ya que sucederá lo de siempre, no habrá culpables y sanciones económicas, administrativas ni penas corporales contra los que participaron en este tremendo escándalo. Qué pena que no exista la ley en nuestro estado ni en el país. Independientemente del PRISMA con el que se vea.

Epilogo: Siempre se dice que en política no hay muertos. Es común el escuchar la expresión de que a palo dado ni Dios lo quita, sin embargo, en las sagradas escrituras se puede leer cuando Jesucristo resucito a Lázaro, regresándolo a la vida después de cuatro días de sepultado.

Richard Nixon resucito políticamente hablando y fue candidato nuevamente en 1968 logrando hacerse de la presidencia de los Estados Unidos, además de una reelección en 1972. Desafortunadamente no pudo terminar su segundo mandato por el escándalo de Watergate, en pocas palabras por corrupción.

Lo mismo le puede suceder al joven diputado Baltazar Martínez Ríos después de lo escuchado en la grabación en donde actúa como intermediario de una extorsión, donde aparentemente ya se quedó solo, la vida da la vuelta, así que puede haber sorpresas. No hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro.

@Fcoleannecgzz
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