Para quienes pensamos que la educación es el principal motor de toda verdadera evolución y progreso social, la sorpresiva zacapela protagonizada por el señor Marx Arriaga, hasta ayer director de contenidos educativos en la SEP, trasciende la pueril anécdota del burócrata atrincherado en su oficina, escudado en su “lopezobradorismo” y denunciando a su jefe Mario Delgado por haber traicionado a un supuesto progresismo.
Parecía una noticia grata; insinuaba una separación de la señora presidente con A de patria, del enorme daño causado al sistema educativo nacional con la llamada nueva escuela mexicana, que inspiró la señora Beatriz Gutiérrez Müeller, patrocinó el papá de Andy y llevó a cabo el señor Arriaga, con fallas fácticas y gramaticales en los rediseñados libros de texto gratuitos -impresos y distribuidos ya en todo México- pero principalmente por la conversión de una herramienta del conocimiento en un instrumento de propaganda ideológica.
El gozo se fue al pozo.
La primera aclaración de la Secretaría, fue que el movimiento burocrático fue un mero cambio de funciones al cargo: pasaría a ser de adjudicación directa. Luego vino otro retroceso notable, el del secretario de Educación dando a conocer que el cesado ya había sido informado de la medida y que, además, el mismo Mario Delgado le había ofrecido una reubicación dentro de la Secretaría, o un puesto diplomático en algún país latinoamericano, propuesta que Arriaga rechazó.
Para amolarla de acabar, el equipo que operó con Arriaga la redacción de los libros, sigue en sus funciones, especialmente un asesor de primera importado del Chavismo venezolano. Todos solidarios con el recolocado que no acepta su destino, y que se declara en franca rebeldía en contra de la SEP, en una “protesta con propuesta”.
La puntilla la puso la señora presidente con A de patria, declarando rotundamente que los libros de la nueva escuela mexicana no van a cambiar. Que no nos quede duda: Marx, no Groucho, el otro, sigue protegido y por lo menos un par de generaciones de niños mexicanos seguirán siendo adoctrinadas en una manera uniforme de pensar e interpretar, especialmente la historia reciente de México, manera que no es necesariamente errónea, pero que es parcial. El segundo piso del cuatrote no está rompiendo con el obaradorato, ni con Adán Augusto, ni con Marx Arriaga.
Todo pinta para ser, como muchas de las actitudes que pretenden esbozar un nuevo estilo de gobernar, una operación cosmética, que ni siquiera llega a la frase icónica del gatopardismo. No cambia todo para seguir igual, sólo se le de una maquilladita.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El principal problema que tienen los mentirosos es que no pueden contradecirse, y al paso del tiempo tienen que seguir insistiendo en sus mentiras, aunque la señora realidad los corrija todos los días.
En un largo video, grabado con él encaramado en uno de los postes de lo que un día será parte del metro regiomontano, Samuel el mentirosillo volvió a repetir que las líneas del metro 4 y 6 estarán listas “en tiempo y forma”.
Siendo que la mentira original de García, ese tiempo era el inicio de la Copa del Mundo de futbol y esa forma, volvió a repetir este fin de semana pasado, era no solamente bien hechas, sino mejor que eso, en el metro más largo del mundo. Sí-como-no.
Solamente le faltó a su libreto repetir que su señora esposa le va a suceder en el cargo.