Como con Pedro Infante que la filosofía popular hacía propia la leyenda urbana reclamaba que no había muerto, el cocodrilo, príncipe de las tinieblas y rey de Macuspana dentro de su tramposo oscurantismo, enseña muestras que está más vivo que un dolor de muelas.
¡El impredecible pejelagarto salió de su catacumba aventándose el tiro de pedir limosna para dar caridad a los cubanos que desde que cayó la dictadura de Fulgencio Batista para instalarse la otra dictadura en 1953 del barbado Fidel Castro con su alegato que forma parte del doloroso historial de la isla, “La historia me absolverá! Qué a setenta y tres años, nunca llegó el soñado perdón y siguen pasando la factura de lo que significa un gobierno totalitario.
Sin la conmiseración de los que avientan el mendrugo de pan, los cubanos y su resistencia no hubieran podido sobrevivir un día más, aun con la lastimera dádiva solicitada de personeros como Andrés López que saludando con sombrero ajeno hoy implora unos cuantos pesos para enviar a La Habana que tiene sus días contados después de haber puesto la retesa ubre del combustible por años y que no se hubiera ventilado públicamente de no haber sido por la presión americana y el descubrimiento del huachicol, que embarró hasta los más ponderados como Rafael Ojeda Durán almirante de utilería de la SEMAR
La pregunta que se hacen todos los que escuchamos a cocodrilo pidiendo depositar la limosna en una cuenta espuria dada de alta en día y medio, es ¿por qué no hace un traspaso de una de sus cuentas millonarias propias o de su hermano Adán Augusto, o de Andy, José Ramón, Gonzalo o su carnal Pío? recién exonerado por el escándalo de los sobres amarillos que recibió con la excusa de que eran apoyos a organismos políticos no hace mucho y luego de haber comprado once ranchos ganaderos en Tabasco, donde dicen, es un edén.
¿Por qué no salió cocodrilo a llorar o pedir lana para los pobres infelices que murieron en el accidente del tren interoceánico? por haber puesto la construcción en manos de neófitos soldados y la supervisión en su hijito bueno para nada.
¿O por qué no le pidió marmaja a los constructores agradecidos de su compadre José María Riobóo esposo de la pirata ministra Yasmín Esquivel, o de la lana que juntó de la rifa “patito” del avión TP 01 que nunca informó cómo quedaron los números?
¿O a su amigazo Poncho Romo que salió del gabinete más manchado que nunca, pero más rico que como lo dejó su suegro? ¿Otra opción hubiese sido ordenar a Jesús Ramírez Cuevas, a sus deshonestos y serviles como Rocío Nahle, Manuel Bartlett, el mismísimo Rubén Rocha o Alfonso Durazo ya no digamos a los soldaditos verde olivo que ahora son los más ricos de cualquier país de la tierra, como dueños de las aduanas, construcciones, refinerías, puertos marítimos, terrestres y aéreos.
No tiene pena ni vergüenza cocodrilo en llorar para que le den dinero a sus admirados cubanos que están así por los errores de un gobierno tiránico y socialista, que es a donde nos quiso llevar este nefasto sujeto y que todavía no apaga su veladora para que colita, su secretaria particular dé el golpe final y no nos quede de otra que rezarle al loquito vecino del norte que la siga asustando con el petate del muerto.
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