El papelón que hizo Donald Trump con sus bravatas dejó en claro que, a los mequetrefes, inseguros o culeros pues, que no tienen manera de ponerle un alto, los despedaza, arrincona y se mofa hasta que quiere, pero cuando le sale la gata respondona, agárrate de la brocha porque van a quitar la escalera.

Han perdido tanto el miedo los antes azorados países que agachaban los cuernos y pedían clemencia ante la posibilidad que el presidente más poderoso del mundo cumpliera sus amenazas de ser apastados como insectos, en la lista donde habría que incluir el nombre de México.

Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe y otra vez queda claro que a Pedro ya no le creyeron que venía el lobo, porque el ciudadano americano, que al final de cuentas es el cliente con el que quiere quedar bien Mr. Trump, han mostrado su repudio y rechazo para lo que ha estado trabajando, porque cualquiera podría interpretar que los gringos se sienten felices y orgullosos de ser la efigie de sentirse ricos, poderosos y avasalladores, pero no, porque también tienen que cargar la cruz de ser odiados por sanguinarios, arrogantes y abusivos.

La respuesta de los iraníes de abrir el codiciado paso de Ormuz con-di-cio-na-do, es la derrota más dolorosa y tremendo golpe a la fantochería y soberbia del peli pintado  y el postre del festín son los dos millones de dólares que tendrán que pagar todos los buques que tengan la necesidad u ocurrencia de transitar por el Estrecho.      Además, la importantísima y letal determinación de que a partir de ya, serán ellos y sólo ellos los que controlarán administrando el estratégico paso que conecta el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo “nada más”

Más allá, si los EE. UU. tengan urgencia en consumir el petróleo que es trasladado por ese mar, o si tienen satisfecho su consumo con las gasolinas de Venezuela, las propias y las de los países que tienen contratos leoninos firmados con los yanquis, puede más el doloroso golpe a la petulancia y altanería que ha sufrido Trump.

Toda proporción guardada por supuesto, la cantidad de fracasos que le han hecho morder el polvo a Samuel el mentiroso, desde la ridícula llegada casi barriéndose antes de las 12.00 de la noche para que no tomara posesión Luis Orozco como gobernador por órdenes del H. Congreso, cuando presumía él saber más que todos, puesto que había sido legislador y sabía más de técnica legislativa que le avalaban su tres “doctorados patito” y sus quién sabe cuántos libros Best Seller que ha escrito.

Si ha intentado el bisoño gobernante cien ocasiones hacer su voluntad e ilegalidad además de su capricho de llevar a caramelo -su mujercita- a la alcaldía y la negación de Elon Musk ser padrino de una de las infantas, podríamos decir que las mismas cien veces que ha sido rebasado.

Donald Trump debe estar arrepentido de todas las malas acciones y equivocada manera de hacer las cosas y eso le va a pesar y pasar factura y digan que se lo dijo una loca, decía mi madre que en gloria esté, junto a don Ricardo.

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