Muchos editorialistas se estiran el cabello en mesas de juicio llenos de pánico en espera de que Donald Trump cumpla otra más de sus advertencias, que ahora sí, están dándole más seriedad desde que las amenazas se convirtieron en sentencias. Las lanchas hundidas de supuestos narcos venezolanos, la guerra del medio oriente, la detención del que hablaba con los pajaritos, Nicolas Maduro que ahora solo puede parlar con los guardias que lo sacan a caminar al patio de la cárcel y la increíble captura-ejecución del Mencho, hacen suponer que la relamida de bigotes aderezada con frases de: “qué bonita es Cuba” es sinónimo de que muy pronto la isla tendrá un muelle marca ACME
De esas amenazas cumplidas, no podemos ni debemos dejar al margen las frases llenas de picor y burla donde le brinda a Claudia una caricia y luego un descontón, porque después de decirle que la respeta mucho, que posee una voz diáfana y que es una gran mujer, la despedaza diciéndole que él esta listo para terminar con los carteles de la droga y que ella NO quiere, y que son los que realmente gobiernan México y que nuestro país, se ha convertido en epicentro del narcotráfico.
Así, o más claro. Una pequeña caricia y un garrotazo entre quijada y oreja si a esto le sumamos la importante reunión donde se invitaron a todos los países latinos menos Colombia y por supuesto el nuestro.
Muchos podrían asegurar que el señor presidente americano después de las múltiples demostraciones que ha dado urbi et orbi como el país más poderoso y rico del planeta, que las tendencias electorales ganaría de calle los próximos comicios, como dijo don Teofilito, pues fíjate que no. El ciudadano gringo que gusta de sentirse pudiente e invencible, no le acaba de caer muy en gracia que el mundo rechace su bélica conducta desde el conflicto del Medio Oriente, la intención de quedarse con Groenlandia, la invasión a Venezuela, asfixiar a los cubanos y la durísima conducta del ICE que piensa que ya se pasaron de azul oscuro.
Las guerras sirven para hacer dinero y a los norteamericanos se les está haciendo bolas el engrudo, porque las Bolsas están padeciendo el síndrome de la montaña rusa donde amanecen en las nubes y más tarde duermen en el suelo, los inversionistas no saben si meter su lana a comprar acciones en su tierra o mandar comprar valores en “extranjia” por lo voluble e impredecible que ya se hizo marca de distingo y los ricos, sobre todo los judíos, tienen muchos defectos, menos ser tontos y poner en riesgo su dinero.
Doble contra sencillo, que no tardaremos en ver con más frecuencia agentes de la DEA, FBI en inusuales lugares públicos y eso, quién sabe cómo lo tomarán los ciudadanos ante la reiterada diarrea verbal de colita de caballo con la independencia y la soberanía, que de la primera la ponemos en duda, de la segunda le decimos lo mismo que a Samuel, ya no te creemos.
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