Parodiando la obra de Becket “Esperando a Godot”, que dos actos son insuficientes para darse cuenta sus personajes que nunca llegará, el pueblo bueno y sabio bautizado por el perverso López papá de Andy, genuino dueño de este sufrido país sigue en espera que la Claudia que imaginaron llegue y nos enseñe el camino iluminado por su verdad.

Conocimos a una colita de caballo como “corcholata” preferida de su creador dejando al margen a la guerrillera revoltosa y comunistoide, viendo cómo siendo la alumna más adelantada y conspicua se mostraba como una candidata que siendo mujer se esforzaba en convencer que podía con la canasta, no si podía vencer a la señora de las gelatinas que era obvio, le gente sentía más conmiseración por Xóchitl Gálvez que imaginarla como vencedora.

Luego vimos a la señora que le colocaban la banda presidencial, pero seguía el saborcillo en la boca de todos más como un deseo y capricho del cocodrilo con la gran duda si tendría la capacidad del engaño y el cinismo de uno de los políticos más perversos, pero sin duda más inteligentes que han gobernado esta nación que se sostiene por decoro y cosecha de milagrería.

Podían advertirse muchas cosas, la modernidad, el cambio generacional, el deceso de los Partidos que de ser poderosos Aquiles, hoy son una caricatura y el padre del “Bienestar” aprovechó y despareció del firmamento, quedándose con la caña y el elote.          Todo estaba consumado, Claudia, la primer mujer presidente de México se sentaba en un trono prefabricado por un merolico faccioso que se antoja imaginar que en su mente enfermiza considera que no ha terminado su proyecto que podríamos entender, es eternizarse cuando imponga a Andy, que no le gusta que le digan Andy.

Ya en marcha su segundo año de mandato seguimos ilusionando a la Claudia que deseamos, no que esperamos, y no quisiera amargarles la existencia pero este arroz, ya se coció y el manotazo en el escritorio de la dama…ya no se dio, porque ha salido de la mojigatería y sumisión de hacer todo lo que le ordena su creador del que no puede, ni quiere destetarse a convertirse en la “amante” manipulada de otro padrote de ocasión, dueño de la presidencia del país más poderoso del universo que le ordena insaciable lo que tiene qué hacer todos los días.

Estoy convencido que jamás conoceremos a la señora presidente que algún día quiso mostrar porque era su deseo y voluntad, pero no le alcanzó, porque es muy grande la deuda de su padre y creador que le endilgó casi todo el gabinete, Cámaras, organismos y poderes judicial, electoral, legislativo teniendo el atrevimiento de meter con calzador al supervisor del trenecito que cobró vidas, amén de su prestigio que esta por suelos.

Está llegando al segundo año de gobierno y hasta parece que es el ocaso de su ilusión de vida y entre la placenta de su creador y el poderío de su nuevo dueño, está para llorar

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