“Uno de los secretos profundos de la vida es que lo único
que merece la pena hacer es lo que hacemos por los demás”
Lewis Carroll
El viernes pasado un procedimiento médico me hizo regresar al Hospital Universitario. Su desarrollo y crecimiento me impactaron enormemente y me hicieron recordar muchas historias de hace poco más de cuatro décadas.
Trabajando en el DCEA de la UANL de manera frecuente acudíamos al Hospital a grabar procedimientos médicos para apoyos académicos; en 1982, al iniciar transmisiones Canal 28, un convenio entre el Audiovisual de la UANL y la naciente televisora nos permitió apoyarle en la producción de diversos programas, entre ellos “No Estamos Solos”, del cual me correspondió ser responsable de su realización.
Por lo anterior cada lunes a primera hora estábamos en el Hospital a la búsqueda de posibles pacientes que requiriesen apoyo económico para sus tratamientos; aunque el área de Trabajo Social proponía algunos, nos encargábamos de seleccionar aquellos que a nuestro juicio pudiesen necesitar ayuda más urgente. Sin restricción de ninguna especie, nos permitían estar en todas las áreas.
Una vez seleccionado el caso teníamos sólo un par de días para complementar la producción, tomar datos, hacer un guión y tenerlo listo el viernes por la noche para que Mario Agredano lo leyese, con su inigualable voz y personal estilo, pidiendo apoyo al teleauditorio. Desde su primera emisión “No Estamos Solos” se convirtió en un referente de la TV de Monterrey.
Este viernes al recorrer distintas áreas y ver su funcionamiento, la memoria me hizo volver el tiempo y mientras me realizaban el procedimiento para el que acudí, no pude menos que sentirme orgulloso de haber laborado en la UANL en mis inicios y tenido una relación cercana con la Facultad de Medicina y el Hospital por haber trabajado con los Doctores Moreira, Todd y Piñeyro.
Muchas personas desconocen el alcance de lo que en ese Hospital sucede. Además de ser un centro de preparación de futuras generaciones de médicos en muchas especialidades, reúne a lo mejor de especialistas en su planta y, por si fuese poco, es el Hospital de atención civil más completo del norte de México y uno de los mejores de América Latina.
Lo que se pueda ayudar en recursos al Hospital Universitario nunca será suficiente para cubrir sus necesidades y es necesario que la sociedad haga conciencia para que ayude a esta institución a seguir creciendo y apoyando a quienes más lo necesitan.
De mi parte, siempre a su lado y siempre dispuesto.