Donde el que no cae, resbala y el que no, lo empujan.      Si algo nos pudiese confirmar el desagradable pleito entre Waldo Fernández misógino senador gandalla del PVEM y Karina Barrón funcionaria priista del gabinete regio de Adriancito de la Garza, es que en la arena política todos son rudos y sin amigos que, aunque finjan ser encarnizados guerreros sobre el tatami, se toman unas chelas en la piquera más cercana después de “jurarse” que se matarían en el encordado.

Ni hombre, mujer o quimera, salvo la señora madre de la ex diputada y el abogado contratado, nadie ha salido a defender a la señora de los zapatos caros haya tenido la razón o careciendo de ella, aun con la circunstancial virtud de ser mujer, ya ve que desde que llegó colita de caballo a palacio nacional, espetó: “no llego sola, llegamos todas” bah, pamplinas, mero slogan de campaña como el político que buscando el voto, baila con la señora gorda y agarra la cabeza de un niño mocoso lleno de piojos.

Todavía recordamos aquel inolvidable video cuando Rodrigo Medina se lava las manos con alcohol después de una pública salutación nutrida, porque le provocaba asco y no por referencia como Poncio Pilato por la disyuntiva de no mezclarse con asuntos de la iglesia ante la acusación a Jesús de Nazareth y Barrabás, para que fuera el pueblo el que juzgara a quién debiera castigarse.

En este zipizape todos se lavaron las manos, el PRI, algún aliado, los líderes políticos casi todos en desgracia, el mudo Treviño, Charlie de la Fuente, bueno, ni Lupita Rodríguez de la rémora del PT siendo mujer puso el cascabel al gato de decir algo a favor de la exdiputada en problemas.

Pero tampoco Adrián su sacrosanto jefecito, que quiero suponer la mantiene en la nómina, porque despedirla hoy sería mortal para el alcalde de Monterrey, ni Ivonne Álvarez muy probable candidata al mismo sitio, tampoco las demás diputadas que seguramente desfilarán por las calles exigiendo “justicia para todas” han sido valientes en salir a morirse en la raya para salvar a Karina.

Las diputadas federales, senadoras, Marcela Guerra, Lily Téllez brava como león herido y dulce como una canción, bueno., hasta la inservible Rosario Piedra Ibarra en su calidad de defensora de los derechos humanos, ni la señora Guadalupe Tadei del subyugado INE, ya no digamos las ministras del TSJN como la burra que no sabe leer Lenia Batres, la pirata Yazmín Esquivel, Loreta Ortiz o María Estela Ríos tuvieron la vergüenza y los calzones para decirle a Waldo hijo de mamá: tranquilo, estás agarrando pleito con todas, porque la ley, NO es retroactiva y eso lo saben todos, pero…primero están mis dientes que mis parientes y si te vi, ya ni me acuerdo.

A rascarse con sus uñas Karina,  saldrás libre, casi estoy seguro y este desaguisado sirvió para dejar tiznados a muchos personajes como Pedro Arce apodado el “brillantinas” que nunca imaginó que sus propios compañeros de barco tendrán que sentarlo y formarle consejo de guerra para meterlo a la sombra, por pasarse de pistola.

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