1 Cuando yo jugaba con mis soldaditos, emitía todo un repertorio de sonidos para animar el juego: disparos, cañonazos, explosiones, derrumbes… de todo. Tenía hasta un pequeño cañón de campaña que, a falta de pólvora, impulsaba balines con una liga. Eso sí, siempre fui un general honorable; no inventaba los impactos, respetaba hasta mi mala puntería. Era divertido e inocuo, y además la única víctima era yo. “¡Francisco! ¡Recoge tu tiradero y tapa tus pocitos!”, regañaba mi abuela. “Pocitos” porque mi campo de batalla favorito era una loma de barro a la sombra del “palo-blanco” (que en realidad se llama “amole” o “jaboncillo”). Ahí cavaba trincheras, levantaba puentes, trazaba caminos y construía búnkeres iraníes. Pude tener un poco de empatía cuando Donald Trump explicaba su guerra en Medio Oriente con onomatopeyas de misiles, aviones y explosiones… pero no. ¡Dios me libre de llegar a su edad en su peligroso (mal) estado mental, y tener a la mano sus “juguetes”! Cualquiera se pone de nervios cuando un inestable presidente de una potencia militar mundial amenaza abiertamente con destrucción total y genocidio. Incluso para el hocicón coprolálico de Trump es un exceso inadmisible.
2 Trump 2.0 lleva más de un año de excesos, mentiras, amenazas, agresiones, crímenes y corrupción. El partido Demócrata lo ha criticado, como era de esperarse. Su partido Republicano (suyo de él), ha dado escasas señales de crítica, y muchas de apoyo ciego y servil (excepto, sospechosa y no completamente, en el tema del cártel Trump-Epstein). Tal vez desde la infantería “MAGA” fue donde empezaron las decepciones, porque los votantes esperan resultados tangibles, tienen poca paciencia para las “estrategias” a largo plazo sazonadas con discursos dislécticos y la presunción de éxitos invisibles. La reciente amenaza de genocidio contra Irán alborotó a tirios y troyanos, tanto que se empezó a invocar una mentada “Enmienda 25” para destituir a Trump; otros volvieron a esgrimir el “impeachment” (juicio político). Así es la esperanza: verde y tóxica. No hay manera de aplicar la enmienda, porque debe solicitarlo el gabinete, y está formado por una pandilla de incondicionales que sin Trump no sirven ni para reciclaje. El “impeachment” es un proceso largo y siempre podrá atorarse en las cámaras legislativas con la COMPLICIDAD de legisladores republicanos. Ninguna de las opciones está articulada para responder a una emergencia, y Trump ¡ES UNA EMERGENCIA MUNDIAL!
3 El abogado y congresista estadounidense Jamie Raskin, demócrata por añadidura, hizo un nuevo intento por meterle freno a las brutalidades de Trump. En un largo documento exige que el sátrapa de la “Oval Office” sea sometido a una exhaustiva revisión médica para comprobar su salud física y mental. Además, pide que los nuevos y anteriores estudios sean expuestos públicamente y, por supuesto, la comparecencia de médicos ante el Congreso para explicar el caso. En el muy supuesto de que prospere, se buscarían argumentos para confirmar su incompetencia para desempeñar el cargo de presidente. Raskin no incluye evaluaciones sobre la inmoralidad, la indecencia y la deshonestidad de Trump, tal vez porque no son necesarias. “Lo que se ve, no se pregunta”, reza el clásico. La evaluación médica de un funcionario y la publicación de los resultados no debería ser “a pedido”, sino obligatorio y sistemático, con la debida discreción en situaciones específicas. Un buen intento de Raskin, y muy razonable, pero me parece sólo un indicador de la desesperación, ya no sólo de la oposición demócrata sino de una gran mayoría de ciudadanos estadounidenses. Además, expone que la democracia estadounidense tiene muchas deficiencias, y todas se pueden resumir en una: no hay continuidad entre la voluntad popular (el gobierno del pueblo) y las instituciones del estado que deben ejecutarla. Un fascismo peor que el hitleriano se instala en Estados Unidos y los ciudadanos no pueden hacer nada por evitarlo. ¿Deberíamos empezar a remojar nuestras barbas?
4 Una característica del fascismo clásico es que siempre intentó justificar sus atrocidades con argumentos lógicos. De la Biología expropió y adaptó la idea del “espacio vital” como necesario para el desarrollo de una sociedad. Durante la Segunda Guerra Mundial, ese criterio movió a Italia hacia África, a Japón rumbo a Asia, y a Alemania contra Europa central y del este. El mismo principio “justificó” invasiones, eugenesia, y genocidio. Las guerras que ha desatado el sionismo parecen tener el mismo impulso: Estados Unidos en el Continente Americano; Israel en Medio Oriente. Trump lo ha demostrado con sus pretensiones territoriales hacia Canadá, Groenlandia y Panamá, eventualmente Cuba. Netanyahu lo demuestra en Palestina y lo confirma en Líbano. Hay quienes hablan de un “Gran Israel”, que pretendería subyugar todo Medio Oriente. Queda muy claro en Trump y su “Doctrina Donroe” para robar los recursos de los países americanos… Y no creo que se conforme con colonizar Marte o la Luna.
5 Fracasaron malogradas conversaciones para terminar con la guerra sionista contra Irán y el mundo. Curiosa reunión, donde aparentemente los pakistaníes fueron mensajeros entre una y otra delegaciones. Lo entiendo, es difícil estar frente a J. D. Vance sin sufrir náuseas. Irán propuso condiciones no negociables: “el control soberano de Ormuz, reparaciones de guerra, descongelación de activos y un alto al fuego permanente”, pero “flexibiliza” su posición sobre el enriquecimiento de uranio. ¿Flexibilidad? No creo; recordemos que existe un antiguo veto de la clerecía iraní contra las armas nucleares. Previsible el fracaso de la reunión porque no sólo los iraníes, también el mundo entero, saben bien que no se puede confiar en Trump, quien rompería en cualquier momento cualquier compromiso hecho por su títere Vance. Tampoco es creíble la presión de Trump sobre Netanyahu para detener su guerra de conquista y exterminio, porque como en Gaza, hay intereses económicos de los Trump y sus amigos sobre Medio Oriente. Sería más aceptable y creíble para Irán negociar con la botarga de “conejo de Pascua” que enmarcó una de las tantas diatribas de Trump. Comparado con Trump y Netanyahu, hasta Hitler y Mussolini parecen caballeros decentes.
6 Siempre he creído que padecer deliberadamente un poco de paranoia es muy sano. A mí me ha causado algunas angustias de oquis, pero también me ha salvado de muchas situaciones difíciles y hasta peligrosas. La clave es estar consciente de que la paranoia casi nunca se equivoca en la amenaza, pero sí en el cómo y de dónde viene. Los negociadores iraníes en Pakistán parece que piensan como yo, con la ventaja de que ellos sí tuvieron muy claro la amenaza, su dimensión, su estrategia y su origen. Y no es que no quisieran negociar, es que Vance no llegó para eso sino para imponer las 15 exigencias no negociables de Trump. Además, los “negociadores” gringos sabían perfectamente que cualquier salida al conflicto que implique ceder mínimamente ante Irán será interpretada por el mundo como una derrota. Trump no pueden permitir eso. Su intensión es seguir dinamitando la paz y seguir jugando con la economía mundial para su beneficio personal, no de Estados Unidos. Viendo el estado deplorable del desastre económico estadounidense, la única salida para Trump es despojar al mundo de bienes y recursos para dar a los estadounidenses “pan y circo”, mantenerlos gorditos y regalones como chanchos, e imponer un gobierno tiránico permanente. Aunque, para la avidez de Trump y sus secuaces magnates y sionistas, no darían al pueblo pan sino migajas. El azote anaranjado está furioso, en los sentidos emocional y clínico del término. Su orden de cerrar el estrecho de Ormuz podría mermar el negocio del peaje a Irán, pero este bloqueo es una agresión abierta para todos los países que pueden transitar por el estrecho. La guerra de Trump, que el Congreso de Estados Unidos permite socarronamente, se extiende ahora más allá de Medio Oriente. En tanto, mi saludable paranoia enciende una alarma más inmediata… Me deja con la inquietante duda: ¿cuándo tocará el turno a México para entrar en la lista de objetivos de Trump?