Estaba yo chavo cuando un curita muy picudo, el padre Carlos Álvarez con ciertos aires del estilo de Marcial Maciel -toda proporción guardada- enamoró y convenció a un grupo de ricachones para que pusieran la lana y desarrollar el proyecto de la construcción de un teleférico que en su primera etapa llegaría a un divisadero a mitad del Cerro de la Silla.

La segunda coronaría el extraordinario y millonario monumento al llegar a la cumbre del pico norte.  Le ganó la ambición al sacerdote y embaucó a los inversionistas para que se terminara “en tiempo y forma” ¿dónde he escuchado eso? significaba en un tiempo menor del proyectado, cometiendo una excelsa estupidez que cobró la vida del Ing Alberto Roccatti, el Ing Jesús Carlos González y otros responsables de la obra.

Este fin de semana, ante la presión de mentiroso, bajo la promesa de terminar la obra del Metro Línea 4 antes del mundialito de futbol, se desplomó parte de la estructura poniendo a pensar a más de cuatro partiendo de la premisa, si esto sucede sin carga de los vagones y obvios ocupantes, ¿quién se trepará al tren de la muerte?

Samuel no entiende que NO entiende, sin dejar de mentir y seguir prometiendo sueños guajiros, debe de convencerse -así como lo hizo con la planta TESLA- de su “compadre” Elon Musk que nunca se construyó, que las líneas del Metro sólo estarán listas en la mente fantástica del peor gobernador de la historia de Nuevo León y como el presidente López Obrador, servirán de clavos al ataúd político del inefable chamaco que un día soñó que era rey, como uno de los tres cochinitos.

El epitafio de Samuel El Charlatán no es improvisación, es estructurado, porque el jovencito siempre vivió en la justa medianía, pero su mente soñaba con ser niño de la “colo” como sus amigos de la escuela y ahora colaboradores como el ratón Miguelito, que llegaba a las reuniones de cuates en Mercedes Benz y la billetera repleta de papi transportista, sirviendo de mecenas para los compas medio pelo que no tenían un departamento en la Isla del Padre.

Bajo la premisa que en el bacheo está el ganeo, Samuel fue aconsejado por los asesores del infortunio para que prometiera y anunciara muchas obras recibiendo con ello anticipos millonarios de constructores agradecidos como el que patrocinó la recamara de las infantas que según Mariana “no costó ni un solo peso”.   ¿Obvio no? No están descubriendo el agua hervida.

Vamos a ver con qué estupidez sale hoy lunes para disculpar los errores y tropiezos de una obra acelerada por los tiempos exigidos, sobre todo cuando sigue la riña y el despropósito que terco sigue teniendo Samuel con los legisladores que le autoricen un grotesco aumento en el gasto, que jugando su papel, no darán un paso atrás, ni para agarrar vuelo, ante las torpezas y ambición del más deshonesto barbaján que ha llegado a la silla de gobernador.

MENUDENCIAS: podrían informar si el avión King Air que compró el charlatán siguen con la idea de usarlo bombardeando nubes para que llueva o nadas más para los viajes frecuentes de mentiroso.   Del otro armatoste bélico inservible Black Hawk, ni para que preguntar, pasarían doble vergüenza, si es que tienen.

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