Mañana comienza, para el catolicismo, ese período de falso arrepentimiento y retiro espiritual, que se llama Cuaresma. Comienza con el reclamo de la fe el miércoles de Ceniza  (“polvo eres y en polvo…”) y este año terminará el 2 de abril, jueves santo. Es una bíblica incidencia en la cuarentena del puerperio y la cuaresma: alrededor de 40 días. Una sana medida de higiene corporal, por otra parte.

Mientras esto sucede teóricamente en el ayuno y la abstinencia, hoy es el martes de la carne y el pecado. Y esa práctica sí se realiza con entusiasmo. Digamos que el humano se hace una verdadera despedida de soltero, practicando sus más pronunciadas debilidades placenteras. Principalmente, más sin exclusiones, la embriaguez y el sexo. Antes de casarse con su fe.

La más afamada, y comercializada versión del carnaval es la de Río de Janeiro, tanto que los brasileños urgieron la creación de dos sambódromos sobre cuyo curso esta noche desfilan las escuelas de samba, que aunque no lo parece, es una voz masculina. O… ya no sé.

En Venecia, por supuesto, las bellas máscaras y caretas ornamentales escoden con elegancia los pecados. En todos lados, la belleza y los ornamentos, la música y la actitud invitan a desfogue y desenfreno. La proximidad a los puertos y al clima cálido en el hemisferio norte por estas fechas ha enriquecido la fiesta, que ha tomado diversos rumbos.

Viva la Pepa, dirían los madrileños. Los norteamericanos comprimieron las dos voces del francés para el día de hoy, mardi gras, para llevarla a Fat Tuesday finalmente Mardigras. Todo indica al consumo de lo graso, de lo grueso, de lo indebido, para luego arrepentirse en la cuaresma de todos los excesos..

Todo eso ha hecho de los carnavales, de cada uno de ellos, una diferente versión de la diversidad del pecado. Cada quien se desenfrena como quiere, con su música, sus mujeres y hombres, su cerveza, su Corso, su vino o mezcal, su rey Momo.

A fin de cuentas es una manifestación agresiva de libertad, que los dogmáticos llamarían libertinaje. Es una explosión de alegría, que como todas las alegrías tiene algo de ficticia y de protesta. Al fin y al cabo tendremos tiempo de arrepentirnos.

Por lo pronto, tomando ceniza mañana. Muy temprano. Y con la cruda.

PÌLÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): No puedo evadir la evocación a Miguel Hernández: En su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Andrés Ibarra, con quien tanto quería.

Andrés Ibarra Treviño, compañero de secundaria, de prepa, amigo entrañable a quien trato de hermano, arquitecto, esposo noble, padre, abuelo, bisabuelo cariñoso. Junto a Álvaro, Pepe y David, hijos adoptados por mis padres para suplir mi ausencia.

Hombre temeroso de Dios y solidario con la gente, se llevó en su adelanto el sueño  que incubó en el Club Sertoma -atorado en alguna burocracia- de hacer un hospital especializado en tratar a los niños que sufren espina bífida.

Comensal infalible en los desayunos del viernes de “los muchachos”. No lo vamos a extrañar: lo tenemos presente.

felixcortescama@gmail.com