Creyeron descubrir el agua hervida luego de encontrar el hilo negro los sabios que asesoran a la señora presidente al preguntarles cómo solucionar el problema del envío de petróleo a Cuba que no quiere dejar de hacerlo, pero, sin desatar la furia del Donald Trump haciéndonos pagar las consecuencias.

Le historia de tan sencilla y simple, raya en el absurdo porque imaginaron los asesores estrellas que el “Ocean Mariner” buque cisterna con capacidad de 14 millones de litros podrían ocultarlo en la cochera de una casa de interés social y al ser sentenciados por el presidente americano que si seguíamos estirándole la cola al tigre de continuar enviando gasolina a la isla hermosa nos íbamos arrepentir.

No faltó quien dijo que la solución era NO enviar la “ayuda humanitaria” directo Veracruz-La Habana sino en una escala México-Colombia-Rusia para transpolar a otro barco con matrícula soviética y directo a Cuba.    Un flete que no es muy barato que digamos, pero los pobres infelices cubanos ya no la quieren con trenzas, aunque sea greñuda, ya que aerolíneas, camiones, taxis y todo lo que se mueve con combustible han dejado de circular, amén que los costos se han disparado de manera grotesca.

Podría decirse que es problema menor, pero no, si no hay transporte público, los contados empleados que tienen suerte de contar con un trabajo, nada más no asisten empujando a la economía de la isla un poco más allá del fondo en la que ya se encuentra.

En verdad que se requiere de dos centímetros de frente para “sugerir” a la señora de palacio nacional que con una triangulación tan infantil no se darían cuenta los verdaderos cerebros de la inteligencia militar del país más poderoso del mundo, al tener satelitalmente el control del espacio sideral donde tienen registro desde una modesta bicicleta rodando en una colonia popular, imaginen ustedes un avión bélico supersónico o un tanque nodriza transportando combustible a un país enemigo.

Otra cosa que colita de caballo NO quiere entender en este desigual pleito es que Cuba con su ayuda humanitaria no está padeciendo los embates de una tragedia natural como si fuera un huracán, sismo, o conflagración extrema que obligue la solidaridad del mundo.   El problema de los vecinos es su dictatorial gobierno y aduciendo la misma razón que Claudia exige a los demás de respeto a la autonomía y soberanía, debería dejar que los isleños solucionen sus problemas internos y no andar como los pelos del bigote, enmedio y estorbando.

Sigue la aventura, Claudia sufrirá mucho hasta que no se convenza de que otoño muerte en primavera y que las políticas de creador pudieron ser exitosas en su momento, hoy huelen a naftalina y nuestros nietos se carcajean por obsoletas y antiguas.    Alguien decía de las letrinas de pozo, sí sirven, pero ya no se usan, porque además de anacrónicos son pestilentes.

La señora presidente sigue picándole las costillas al monstruo y si se da cuenta de nuestro engaño será como la infidelidad, no pasa nada…hasta que pasa.  ¡última llamada!

ricocama@yahoo.com.mx