“Normalmente sólo vemos lo que queremos ver;
tanto es así, que a veces lo vemos donde no está”
Eric Hoffer
A partir de hoy los regiomontanos volvemos a lo que conocemos como “normalidad”, aunque en realidad nuestra vida y nuestro entorno no tengan nada de normales.
Regresa el titipuchal de huercos a las escuelas y con ello se incrementa dramáticamente el tráfico, además de que sube considerablemente el número de pasajeros del transporte urbano.
Con la prisa y las carreras por acabar “algo”, lo que sea, para que lo vean los 32 turistas que vendrán a ver los partidos del Mundial, apretarán los trabajos en todos los frentes y para ello cerrarán carriles de circulación y estorbarán a cada paso.
Las recientes lluvias nos dejaron su herencia maldita de baches, lo que hace complicado circular por calles y avenidas; hay que andar despacito y “a las vivas”, si no quieres deja una o dos llantas y rines en una zanja abierta.
“Normal”, en la metrópoli se seguirá percibiendo ese olor nauseabundo que se impregna a la ropa y la piel, producto de un sistema de drenaje que está a punto de explotar pero que nadie en el gobierno quiere ver y menos reparar.
A partir de hoy volvemos a ser “normales”. ¡Bendita normalidad!