Comparaciones

“¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un
niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos”
Jules Renard

Sí, las comparaciones son odiosas, pero ciertamente necesarias a la hora de evaluar el desempeño de personas o instituciones similares.

Ya sé que a muchos les disgustan cuando no les son favorables, pero bien que las utilizan cuando se trata de resaltar sus logros comparados con periodos anteriores.

Hoy nos venden como una gran obra un parque lineal que irá por el Río Santa Catarina, de la Estación “Eloy Cavazos” al Parque Fundidora y dicen que se podrá recorrer a pie o en bicicleta, lo cual dudo sinceramente pues aventurarte a caminar a solas por ese lugar es exponerte a que te asalten sin que nadie te defienda.

El problema no es el desconocimiento de la historia, sino el no preguntar antes de aventar el confeti, las serpentinas, tronar los cuetes y hacer sonar las fanfarrias.

Hace poco más de 30 años, en el sexenio de Sócrates Rizzo, se construyó una ciclopista que iba precisamente de la Estación “Eloy Cavazos” (antes Palacio Federal) y que llegaba hasta los límites de San Pedro con Santa Catarina.

Era un recorrido increíble que a diario era utilizado por personas a pie y en bicicleta y que conectaba Guadalupe con Santa Catarina, cruzando Monterrey y San Pedro. Cientos de veces la empleé, ya solo o acompañado de mis amigos Carlos Piñón, Víctor Tijerina o de mi sobrino Mauricio Martínez

Totalmente pavimentada, la vía era segura y una ruta que permitía a muchos desplazarse en el sentido oriente-poniente con tranquilidad, sin exponerte a los cafres del volante.

El Huracán “Alex” hizo añicos la ciclovía, así como casi todo lo que aún quedaba en el río y ese espacio deportivo y de movilidad se perdió, sin que nadie protestara. Uno entiende que estábamos más preocupados por recuperar las vialidades primarias y fue cuando nació el par vial Constitución-Morones Prieto, el de “Pa’llá” y “Pa’cá”, que no es otra cosa que una copia de lo que en su momento hicieron con Calzada Madero y Colón.

De manera que el gran logro del Parque Lineal que hoy no ofrecen no es más que una partecita de algo que ya en el pasado tuvimos y mil veces más grande.

En lugar de destrozar la vialidad como lo intentó Colosio y de hacer vías para bicicletas a tontas y locas, pensar en ciclovías junto al río y después trazar espacios confinados (pero confinados de verdad) en el sentido norte-sur, podrían ser una verdadera opción para ciclistas, sin invertir tanto dinero y con más beneficiarios.