Nos tardamos un poco en entender que la señora presidente con A de Patria tiene la piel muy fina y sensible. Tan lo es, que no tolera ni siquiera la insinuación de que la perfección en sus esfuerzos no existe. Especialmente si esa sugerencia proviene del extranjero: por algo doña Claudia es la encarnación más pura de la soberanía nacional.
Que no se le ocurra a un Emilio Álvarez Icaza acudir a la OEA para llamar la atención sobre los abusos del poder que son moneda de curso corriente en el México del cuatrote. Mucho menos si el quejoso en Washington se llama Alejandro Moreno y es el supuesto dirigente de lo que queda del otrora poderoso PRI.
Las instancias a las que ocurren son descalificadas en su autoridad y territorialidad, mientras los quejosos están a punto de ser juzgados como Traidores a la Patria.
El escándalo actual emerge cuando al Comité de la ONU contra la desaparición forzada hizo público el resultado de un largo trabajo sobre los desaparecidos en México y pidió a la Asamblea General de la ONU, que tome cartas en ese grave asunto, incluyendo apoyo material y experiencia para resolverlo.
No, no, no, y no.
En el estreno del jovenazo Velasco como Secretario de Relaciones Exteriores tuvo que firmar con la señora presidente, una airada queja negando todo lo que el informe descubrió y que todos sabemos. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que el papá de Andy le regaló a doña Rosario Piedra Ibarra -de abolengo- , presta y solícita se sumó a la descalificación.
Primero salieron con una mentira: que el dicho comité no forma parte de las Naciones Unidas. Efectivamente, como dijo la señora Claudia, este comité lo integran diez expertos independientes (palabra que no es muy grata en Palacio Nacional desde hace ocho años), pero sí depende del Comisionado para la defensa de los derechos humanos, el austríaco Volker Türk, quien desde octubre de 2022 sustituyó en el cargo a la chilena MIchele Bachelet.
Luego los cuatreros señalaron un dato cierto: que el informe del Comité solamente analizó los datos anteriores a 2018 y que a partir de los datos de ese tiempo en cuatro estados, extrapoló su conclusión. Es cierto, el informe abarca hasta el 2017 y así lo indica: también señala que en los últimos tiempos, los datos duros que encontró no han cambiado.
Yo diría, por el contrario, que sí: son peores.
La segunda objeción de la presidente -y la más importante- afirma que el informe no consideró los enormes esfuerzos que su administración ha empeñado para solucionar el problema de las desapariciones forzosas.
Eso es cierto: no constan en el documento que recibe la Asamblea General porque simplemente no existen
En México sigue habiendo ciento treinta mil seres humanos desaparecidos. Ni el ejecutivo, ni su Comisión Nacional para los Derechos Humanos han movido un dedo para encontrarlos.
Si se ha registrado algún hallazgo de restos humanos en fosas clandestinas, que resolvieron el enigma del destino final de algunas desapariciones, eso fue gracias al empeño y la terquedad de los familiares, mayormente mujeres, de esos desaparecidos, que muy probablemente se encuentran en tumbas aún por descubrir, en su mayoría.
Naciones Unidas y su Asamblea General son tan eficientes que se les quema un Nescafé. No pasarán de una declaración de apoyo al gobierno de México y de la mejor disposición de todos sus países miembros por auxiliarnos.
Mientras tanto, en México superaremos la cifra de 130 mil desaparecidos forzosos. Si no es que ya lo hicimos
La piel delgada del cuatrote está acompañada del doble rasero que en Palacio Nacional usan para medir a las instancias supranacionales. Cuando se les ofrece, se acuerdan de ellas. El papá de Andy pidió ayuda a la ONU cuando con el médico asesino López Gatell propiciaron el desabasto de medicinas. El mismo líder, cuando se le hizo bolas el engrudo con el avión presidencial que expropió, regaló, rifó y finalmente malbarató a un tirano ex-soviético, acudió a la ONU.
Mientras en Palacio Nacional se lamen las heridas, siguen “levantando” gente por todos lados.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Solamente en el estado de Sonora van seis personas muertas que tienen algo en común: se les había inyectado por vía intravenosa, en una clínica privada de Hermosillo, un “suero vitaminado”.
Eso sale de la nota roja para pasar a la primera plana; la moda del suero vitaminado está, me dicen extendida por todo el país y se recomienda por uno de los medios de comunicación más eficientes: de boca a boca.
En realidad, se trata de un remedio que no tiene nada de misterioso; el suero fisiológico es simplemente agua con sal en debidas proporciones; el glucosado contiene además azúcar.
Este suero mágico, dice la etiqueta, tiene adicionadas vitaminas B y C, totalmente inocuas y hasta recomendables.
El hecho de que más de la mitad de las personas que trabajan está en la economía informal, hace que no tengan Seguro Social ni ISSTE. Ante sus malestares, acuden a la vecina, la comadre o el pariente, a que les recomiende algún remedio. El suero glucosado tiene la propiedad de dar energía. Aparentemente eso es lo que buscan, mayormente, las mujeres y hombres que se están inyectando hoy en todo el país.
Aguas con el suero.