Los últimos días que la violencia no nos ha dado tregua y que los hechos sangrientos se dan con mucha más frecuencia, ponemos el grito en el cielo y rezamos jaculatorias durante todo el día, no solo cuando vamos a planchar le oreja, me parece que son lamentos de plañidera recién parida y arrepentidos buscamos una causa.

¿Qué nos sorprende? Si bien es cierto, jamás se había dado que un desquiciado subiera a la pirámide de La luna en la zona arqueológica de Teotihuacan para disparar asesinado a una turista canadiense, no nos debe quitar el aliento porque en lo que es la mancha urbana de la CDMX se dan secuestros, cobro de piso, asesinatos y feminicidios un día sí, y otro también.  Por cierto, algo que llama la atención es que dentro del misterio que acostumbran los policías y el poder judicial, guardan hermetismo con relación a la identificación del delincuente. Solo falta que sea algún familiar de gente conocida…

Luego se desgañitan gritando que después de asesinar a una mujer extranjera se suicidó, cuando algunos testigos aseguran que fue abatido por los policías que llegaban en ese momento.    Nos hace recordar que cuando El Mencho murió de una forma igual de misteriosa, nadie sabe, nadie supo, pero el cuerpo del narcotraficante desapareció por mucho tiempo hasta que lo enterraron…si es que le dieron cristiana sepultura.

Otros dicen que los feminicidios siguen a la orden del día y las policías de los tres niveles se ven rebasadas ante la triste realidad que respiramos.    La pasada semana en un lugar exclusivo de Nuevo León asesinaron a un cristiano que estaba a bordo de una camioneta blindada y el problema no es que lo mataron, sino cómo lo ultimaron, porque esa chupaleta del policía que se asustó, que no encendió la body cam y la negación de actuar como debía haber procedido según los protocolos policiacos, por una lado, el parlanchín jefe de seguridad en San Pedro con fama de malandro que buscó lo entrevistaran en vivo hasta acudiendo a los estudios de televisión Azteca, hablando mucho pero sin decir nada y el mutis del alcalde hasta hoy, no ha dado certeza del fondo del problema.    ¿complicidad?

Otro que no se salva de este galimatías es el fiscal general de justicia Javier Flores Saldívar que ha dado mucho que desear porque no se ha pronunciado para aclarar paradas.   Brindan más información periodistas independientes o diarios con prestigio por los que nos hemos enterado que tenía identidad en Guadalupe, nacido en Culiacán, debía una lana y que estaba esperando a la hija de su patrón cuando lo mataron.

De las sesenta y pico de cámaras, los “eficientes” polizontes de San pedro y los no tanto de otros municipios, de todos, no se hace ni uno.

La cara que vamos a mostrar al visitante antes, durante y después del mundialito rascuache, será la que siempre hemos tenido, con cobro de piso, extorsión, carreteras plagadas de bandidos con placa y sin ella, matando traileros, así es que no me salgan que a Chencha le dan calambres, es nuestra realidad, lo único que ha cambiado es ahora se hacen los sacrificios en las pirámides, pero no con el técpatl ahora es con   metralleta o AK 47

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