La Secretaría de Medio Ambiente informó que durante el primer trimestre de 2026 se registró una disminución relevante en las concentraciones de partículas PM10 y PM2.5 en la Zona Metropolitana de Monterrey, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
De acuerdo con datos de la Agencia de Calidad del Aire, el promedio trimestral de PM10 se ubicó en 52.1 microgramos por metro cúbico, lo que representa una reducción del 25% respecto a los 69.6 registrados en 2025. En el caso de PM2.5, el promedio fue de 17.3 microgramos por metro cúbico, es decir, una disminución del 29% frente a los 24.4 del año 2025.
Raúl Lozano Caballero, Secretario de Medio Ambiente, señaló al respecto: “Si bien es cierto que los valores pueden presentar variaciones diarias y en algunos casos ubicarse por encima de los criterios establecidos en la norma de calidad del aire vigente, esta tendencia de reducción en los niveles de partículas es un indicador positivo del avance gradual en la mejora de la calidad del aire en Nuevo León, es sin duda un tema que vamos a resolver trabajando todos los días y que sus efectos no se resolverán de la noche a la mañana.
Estos resultados consolidan una tendencia a la baja en la concentración de partículas, derivada de las acciones implementadas en materia de inspección ambiental, control de emisiones, combate a fuentes contaminantes y colaboración con el sector productivo.
Es importante destacar que el periodo comprendido entre enero y marzo históricamente representa uno de los más complejos en términos de calidad del aire, debido a condiciones meteorológicas como la presencia de frentes fríos, inversiones térmicas y episodios de vientos intensos, que favorecen la acumulación y dispersión irregular de contaminantes.
En este contexto, la reducción observada durante el arranque de 2026 cobra especial relevancia, al reflejar la efectividad de las estrategias implementadas, incluso en condiciones ambientales adversas.
La Secretaría de Medio Ambiente reiteró que durante 2026 se continuará fortaleciendo la estrategia integral para la mejora de la calidad del aire, mediante acciones de vigilancia, regulación, reducción de emisiones y promoción de buenas prácticas ambientales, con el objetivo de consolidar esta tendencia y avanzar hacia un entorno más saludable para la población.