Hace muchos años, en los mejores del querido roñoso José Pagés Llergo (no se olviden que es tabasqueño, como ya saben quién), y de su revista Siempre!, mi recordado Renato Leduc publicó durante años su columna bajo el título de Semana Inglesa, a algunas hojas de dónde don José publicaba lo mío.

Lo de Renato era una plana entera -como debe de yes- en que analizaba actos y hechos de la política en cinco segmentos, en donde a mí me enseñó la economía de la síntesis en la redacción; materia que sigo teniendo pendiente.

El término Semana Inglesa era añejo, derivado de las luchas sindicales para dejar de  joder a los trabajadores: en 1912, hace 124 años, los obreros trabajaban seis días a la semana, diez horas al día. El domingo, como decían los patrones que mandaba la iglesia, era sagrado.

La Asociación Internacional para la Legislación del Trabajo, antecesora de la OIT, logró que se trabajara horario menor de lunes a viernes y de cuatro horas los sábados; en ese entonces se llamó english saturday. Con el paso del tiempo, el término de semana inglesa equivalió a un cinqueporocho mexicano: ocho horas por cinco días, suma cuarenta. Es claro que no es cierto. Ni es importante.

Lo importante es que la señora presidente con A de patria ordenará que, por disposición del Legislativo, los trabajadores trabajen el cinqueporocho, para beneficiar a los obreros; que finalmente, todos obramos. Ovación de pie, como a las pensiones del Bienestar y otros mamotretos de la misma firma.

En la letra chiquita se advierte que esto no es de sopetón, sino de aquí al 2030. Si no tiene usted nada qué hacer, busque el calendario electoral de este país.

Esa pausalidad forzada, obedece a que los culeros empresarios mexicanos no fueron capaces de decirle al Poder, que la economía no funciona así. Que NO hay que trabajar menos, sino que trabajar MEJOR, y que eso no está en el libro de la política.

PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Siento mucho preguntarlo así, señora presidente con A de Patria: ¿su marxista confeso y convicto se va, o se queda? porque no hay pa’trás.

 

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