“Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo”
Marie von Ebner-Eschenbach
Sin tentarse un poquito el corazón por el viacrucis que hemos tenido que pasar los regiomontanos y los turistas para llegar o salir del aeropuerto de Monterrey desde hace ya mucho tiempo por las obras del Metro, alguien, seguramente desde la comodidad del escritorio en una oficina climatizada, tuvo la gran ocurrencia de ir a perjudicar a los conductores de vehículos en la zona.
Así implementaron todo un dispositivo con patrullas y grúas para levantar vehículos que estuviesen mal estacionados o que recogieran o bajaran pasaje en segunda fila en las tres terminales del puerto aéreo. El “ocurrente” no agarró mejor época para hacer su trastada que las vacaciones de Semana Santa.
Y como ya estaban ahí, pues también se pusieron a barrer con los taxis de aplicación y como si fuese temporada de caza, los anduvieron correteando hasta un kilómetro después del aeropuerto.
Voy de acuerdo, la ley es la ley, pero esta sólo debería ser aplicable cuando todos cumplen con su cometido.
Tenemos un aeropuerto sucio, feo, incómodo, kilométrico, en el que los estacionamientos de corta estancia quedan a tres días y los de más tiempo son un martirio, por lejanos y porque el servicio de traslado es el peor del mundo.
Vas por alguien, llega temprano o se retrasa el vuelo, te metes al estacionamiento y hasta ahí todo bien, tienes que caminar un kilómetro para llegar a la terminal y cuando quieres salir resulta que la máquina en la que pagas no te acepta un billete después de haber hecho fila por 15 minutos.
Eres viajero y vas llegando a Monterrey, pides un taxi oficial que, además de carísimo, nunca tienen unidades suficientes para dar abasto en horas pico y no pico, pero cuando aparece un taxi de aplicación de la nada saltan 500 coches con energúmenos para echar pleito.
Llegas corriendo por el tráfico y las complicaciones viales, la persona que tomará el vuelo tiene los minutos contados y no hay lugar para detenerte como no sea en doble fila, cosa que ocurre todos los días y a todas horas.
Pues ahora les dio por ser cumplidos y solícitos, por hacer respetar la ley, sin que nadie los pudiese detener y sin que las autoridades federales o estatales de turismo hiciesen algo par a evitar el atropello.
¿No que andamos promoviendo el turismo? ¿Con estas medidas? ¿Con este aeropuerto? ¿Con estos taxis? ¿Con estas autoridades?
Eso es ahorita, deje que llegue el Mundial para que vean lo que van a hacer.