Pudiera ser justificante, que muchas de las penas y situaciones desagradables son producto de vivir es este país suigéneris donde se vulcanizan los condones y se enjuagan los pañuelos desechables mientras carcajeamos sumisos los abusos y atropellos por parte de los que nosotros mismos elegimos.
Sí, habría que pensar que entre muchas cosas que deberíamos reflexionar un cambio, como lo inexplicable de ocultar con una raya negra la identidad de los delincuentes aun detenidos en flagrancia y con un misericordioso “N” como para que no estés prevenido y seas tú la próxima víctima.
Ante el suceso por demás triste y doloroso donde una chavita con problemas mentales escapa de la vigilancia de sus padres intentando cruzar una avenida y es atropellada por una mujer que circulaba moderadamente en su auto sin imaginar que en un segundo tendría sobre su parabrisas el cuerpo de un ser humano. Si el accidente es una tragedia para la familia de la lesionada quiero decirle que para la conductora ha sido un calvario en lo mental, social y económico además de haber sido encarcelada, aunque sea en una oficina de “considerados”.
Entre multas, grúa, acarreo, pensión del auto involucrado e infracciones acumuladas por tenencias y licencia vencida la dama en cuestión tuvo que haber desembolsado una buena feria sin deberla ni temerla.
Les platico, hace unos meses este reportero salió a comer un domingo a un restaurante moderadamente prestigioso de la carretera nacional y al regresar en el retorno a Monterrey y circulando bien, fui alcanzado por un grupo de seis motociclistas donde uno de ellos se impacta en la parte trasera de mi vehículo. Veo pasar la moto y al mozalbete por los aires que después me entero viajaba a 120 kilómetros por hora. La moto despedazada paró en un arbusto del camellón y el estúpido chamaco de 20 años tendido sobre la carpeta gritando de dolor avistando fractura expuesta de tibia y peroné que solo se sostenía por la piel de la pierna.
El jovencito creo perdió la pierna y entiendo pocos días falleció, de lo que, con salomónica actitud, me vale madre que haya pagado con su vida su pendejez, impericia e irresponsabilidad. A mí, me detuvieron, esposaron y me llevaron como vulgar delincuente a las oficinas de policía y tránsito de Santiago N.L. me pusieron tras las rejas a disposición del Ministerio Público que obviamente no estaba, porque si en horas laborables de oficina entre semana se ausentan, ¿cuándo se iban a imaginar que hubiera un representante de la ley en domingo?
Comentario al margen, contaba con TODA la papelería exigida, licencia, tarjeta, seguro, refrendo y naturalmente sin haber ingerido una sola copa y de sustancias “extrañas” ¡mucho menos! Entre treinta personas detenidas por diferentes delitos quedé encarcelado con el riesgo de ser violentado; pasé la noche viviendo momentos que jamás olvidaré hasta el día siguiente que despachando el MP y a instancias del seguro del auto salí en libertad y después, al calvario de liquidar todo para liberar mi vehículo que fue alrededor de 25 mil pesos, infracciones por haber chocado, grúa, corralón etc. Y luego de tres enormes filas, respuesta burocrática y altanera de los empleados municipales y dueños del patio donde estaba recluido el auto lo rescaté con obvios daños que tuve que reparar por mi cuenta.
¿Será ese el destino de las águilas? Olvidaba mencionar que si usted se presenta a tramitar unas placas en el ICV tiene que presentar su licencia de manejo vigente, aunque usted sea propietario y no este considerando manejar su carro. ¿absurdo no?
Mientras Juan pueblo duerme en la cárcel por una infracción de tránsito, los asesinos y vulgares delincuentes como Adán Augusto López o Adrián de la Garza que le dio al hijo de Pepe Maiz cientos de millones de pesos por una planta eólica que no existe, no está en tela de duda su deshonestidad.
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