“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira
para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios”
Diego de Saavedra Fajardo

Se dicen políticos, pero en la realidad la práctica de este oficio es la que menos ejercen.

Wikipedia lo define como “El conjunto de actividades, relaciones de poder y toma de decisiones colectivas orientadas a la gestión de los asuntos públicos y la distribución de recursos en una sociedad. Es el mecanismo fundamental para establecer reglas de convivencia, evaluar acciones gubernamentales y gestionar el estado de derecho, abarcando desde la gestión pública hasta la política internacional”.

Los de hoy no son políticos porque confunden la administración pública con el manejo de un reinado en donde las únicas válidas son sus decisiones y no puede existir una forma de disentir de lo que dicten sus deseos.

Poco o nada saben de negociar, orquestar, consensuar, son ellos, ellos y al final ellos, los demás no importan.

En el llevado y traído tema de la plazoleta en el Arco de la Independencia, ¿Qué es lo realmente importante?

Sigo pensando lo que he expresado aquí con anterioridad, creo que el cerrar los carriles y montar una rotonda fue una tontería que vino a acarrear problemas para miles de personas en muchos sentidos; fue, el de Colosio, un capricho para tratar de pasar a la posteridad con una obra como todo lo que hacía: gris y sin chiste.

Pero volviendo a los políticos, ¿es en realidad tan complicado el asunto que no pueden ponerse de acuerdo los eternos quejosos, esos que nunca pasan por Calzada y Pino Suárez, que jamás lo han recorrido a pie, que no se suben a un camión, pero que son excelentes críticos detrás del teclado para lanzar consignas, con quienes se pronuncian en favor de agilizar el tráfico y reducir la contaminación, brindando también la posibilidad de reducir las horas-hombre perdidas y que se pueda convivir más tiempo en familia?

¿Cuál es el problema de fondo? ¿Cuidar el arco? ¿Es que acaso no existe una solución media que brinde satisfacción (así sea con un poco de sacrificio) a ambas partes?

A ver, ¿sería muy difícil el retirar la plazoleta y colocar bajo sus dos bases postes de concreto o acero para preservarlo de choques y roces de vehículos? ¿No se conseguiría el mismo fin?

Pero ah no, aquí es todo o nada, estás conmigo o estás en mi contra, y no me interesan tus argumentos, sólo lo que yo digo es la verdad y nada más yo tengo la razón.

Hablemos con la verdad, en el fondo lo que menos les importa es el monumento y su preservación, los gritos, sombrerazos, acusaciones, inventos y demás son con el fin de golpear políticamente a sus adversarios, no más.

Porque sus cuentos chinos del monumento histórico y la ciudad más amable y más caminable, que se los trague su abuelita, ya que no tienen sustento válido, ni se evitaron más accidentes (creo no equivocarme que fue el mismo número o tal vez más por los alcances en ambas circulaciones).

El tema no amerita más que una reunión que no pase de una hora de duración en la que con verdadera voluntad de negociación, se sienten y se pongan de acuerdo en lo que es mejor para la ciudad y las personas, sin anteponer los gustos, preferencias, filias o fobias de las partes.

¿Quieren ser políticos respetados? ¡Aprendan a ser políticos!